Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de diciembre de 2013

Deshaciendo mitos - Primo de mi mujer pariente de mis cojones

Vamos a ver, hagamos un ejercicio reflexivo de sensatez. La parentela de la esposa de uno nada tiene que ver con la acepción “pariente” en el sentido positivista del término. Habida cuenta de que hay hermanos que se llevan a matar. Digamos, pues, que esta frase, en cuya parte final observamos una palabra de popular acogida en el submundo del improperio, contiene un recoveco lingüístico de evidente malababa. De hecho en sí misma acoge un tácito desprecio a la familia de la “santa” de parientes menos directos, hijos nacidos de los hermanos de la señora consorte. Dicho esto, el asunto no tendría mayor importancia, si no fuera porque en el significado doloso de la observación se intuye un ligero sarcasmo al variado pelaje que constituye el mundo de los cuñados, universo éste propio desde tiempo inmemorial a la chanza y a la guasa. Conclusión: como alusión chistosa y burlona con los amigos en la barra del bar resultará reíble. En la mesa, a la hora de comer, mejor abstenerse.

Toño Blázquez

sábado, 28 de diciembre de 2013

Deshaciendo mitos - No vale mas pájaro en mano que ciento volando.

Pero vamos a ver, ¿quién ha sido  el tontolava que se le ocurrió semejante majadería? Si tienes un pájaro en la mano ya lo conoces, ya lo controlas, ya sabes quien es, donde trabaja (un suponer), qué gustos tiene y a qué dedica el tiempo libre. Si tienes un pájaro en la mano eres absolutamente consciente de lo visible, de lo material, de lo tangible, de lo real. Es algo que ya tienes. ¿Dónde queda, pues, la ilusión, los sueños a que invitan los cien pájaros volando, la maravillosa expectación de lo desconocido, la vibración emocional que te produce lo que no tienes y añoras, la magia del misterio que pueden encerrar un centenar de gráciles volantines; el soñado porvenir. Entre esos cien pájaros desconocidos puede haber un premio Nobel, o dos, aunque también caerá, seguro, alguna Belén Esteban, que todo es posible: pero en esa inquietud  está lo divino. Lo de pájaro en mano es conservador,, acomodaticio, monótono y aburrido, además de cruel. En los ciento volando está el futuro, el ansia de aprender y la antorcha que ilumina el final de un oscuro túnel. Total: quien se inventó esta frase era un tipo (a) mediocre, pusilánime e insustancial. Y esos no interesan.

Toño Blázquez


viernes, 27 de diciembre de 2013

Deshaciendo mitos - FALSO: La pescadilla no se mordía la cola

La Pescadilla –pobrecita ella- ha pasado a la historia por tonta, porque se mordía la cola. Y eso es totalmente falso. Lo es porque, en primer lugar la Pescadilla no tiene cola; es, como decía mi abuelo, toda a un andar. Y ya era hora de que alguien acabara con esta chapuza de leyenda pseudorefranera. ¡Hombre, por Dios, que ya está bien!. Ir  por ahí con ese cuento, de qué, hombre de qué. Acabemos de una vez con este infundio que mancha la fama y buen nombre de la pobre Pescadilla. Sólo el hombre tropieza tres veces en la misma piedra, ése si que es tonto. La Pescadilla ni se muerde la cola ni ná. Todo mentira, que conste.

Microrrelato de Toño Blázquez