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jueves, 24 de abril de 2014

Presentación de 'La suavidad del erizo' en Valladolid

El 12 de abril pasado, nuestro compañero Toño Blázquez presentó su libro 'La suavidad del erizo' en la Casa de Zorrilla en Valladolid. El evento fue organizado por Angela Hernández y presentado por José Carlos Nistal, miembro del grupo Pan-Arcadia. 





La suavidad del erizo


Entre ella y él sólo hay dos besos
y una azucena rota.

Entre ella y él
ahonda su estrategia de fuego el volcán. 

Entre ella y él se tiende ese puente
que les comunica y enmudece. 

Hay una luz
y un invernadero de fiebre.
Un casco sin caballo,
una trémula margarita indecisa.
La bota que inunda de sangre la pisada
y la pisada que pisa
la mecha de la bomba.

Entre ella y él está la serenidad
y la fuente del bestialismo:
la azotea y el zulo.

Entre ella y él 
estamos tú y yo.
Cansados e irredentos.






miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ganadores y seleccionados VI CONCURSO DE CREACIÓN DE MICRORRELATOS 1ª fase (narración)

Ya se han fallado los premios del VI concurso de microrrelatos de la USAL,y nuestra compañera y amiga Natividad Gómez Bautista ha sido una de las seleccionadas. En el enlace podéis ver el resultado y leer los micros ganadores y seleccionados. Aquí el de Nati. 
'Odiseas '

Aunque los Ulises vuelvan, las Penélopes seguiremos tejiendo.
 Natividad Gómez Bautista

Hábitat, de Dana Gelinas - reseña

Reseña sobre la poeta mexicana Dana Gelinas http://resenariopoesia.wordpress.com/2013/12/13/habitat-de-dana-gelinas/


La pletórica madurez de la literatura infantil

Interesante artículo aparecido en el suplemento Cultura de El Mundo. 

La sección de literatura infantil es la reina de las librerías, sobre todo, en estas fechas navideñas. Un mundo aparte de vistosidad y colorido que atrae por igual a niños y adultos, dispuestos a que sus hijos descubran los placeres de la lectura en el clásico soporte de Gutenberg desde tierna edad.
Aunque los críos de hoy día apenas levantan un palmo del suelo manejan los aparatos electrónicos con mayor destreza que sus padres, y no digamos sus abuelos, el libro de papel todavía les interesa. Representa para ellos una experiencia única, con un elemento de estímulo táctil y olfativo que no poseen (de momento) los ordenadores.
Por su parte, las editoriales compiten con los medios audiovisuales a base de manejar un rico filón de atractivas imágenes, gracias al buen hacer de una cantera de ilustradores. Los autores también se esfuerzan en captar la atención de los pequeños lectores, cada vez más exigentes, con historias de una increíble variedad de estilos y contenidos. Desde los relatos clásicos que nunca mueren a las fabulaciones más innovadoras, algo irreverentes, que transgreden los patrones tradicionales al estilo de Shreck.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Poemas de Luis Cernuda

Donde habite el olvido...

Donde habite el olvido, 

En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista. 

En esa gran región donde el amor, ángel terrible, 
No esconda como acero 
En mi pecho su ala, 
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. 

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, 
Sometiendo a otra vida su vida, 
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. 

Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño. 

Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.



QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR




Quizá mis lentos ojos no verán más el sur 
de ligeros paisajes dormidos en el aire, 
con cuerpos a la sombra de ramas como flores 
o huyendo en un galope de caballos furiosos. 

El sur es un desierto que llora mientras canta, 
y esa voz no se extingue como pájaro muerto; 
hacia el mar encamina sus deseos amargos 
abriendo un eco débil que vive lentamente. 

En el sur tan distante quiero estar confundido. 
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta; 
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento. 
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.


QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.


Luis Cernuda a 50 años de su muerte

Luis Cernuda fue uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27. Nació en Sevilla en septiembre de 1902 y fue alumno de Pedro Salinas quién rápidamente descubrió el talento de su alumno. 




En su juventud, realizó sus primeras publicaciones en Revista de OccidenteSoledad, dolor, sensibilidad... son notas características de la personalidad de Cernuda. Su descontento con el mundo y su rebeldía se deben, en gran medida, a su condición de homosexual, a su conciencia de ser un marginado. Admite ser un "inadaptado".Nunca escondió su homosexualidad, y esto acarreó las nefastas etiquetas y el esperable desprecio en su propia tierra, con la cual no parecía sentirse muy identificado. 

Sus principales influencias proceden de autores románticos: Keats, Hölderling, Bécquer.
También de los clásicos, en especial de Garcilaso. Durante la Guerra Civil, comenzó su exilio en Estados Unidos, donde trabajó como docente. Más tarde, se trasladó a México, donde falleció en noviembre de 1963.

Hay una voluntad de síntesis muy propia del 27.  Su obra se basa en el contraste entre la su anhelo de realización personal (el deseo) y los límites impuestos por el mundo que le rodea (la realidad). Es una poesía de raíz romántica. Los temas más habituales son la soledad, el deseo de un mundo habitable y, sobre todo, el amor (exaltado o insatisfecho). 

En sus inicios toca la poesía pura, el clasicismo y el Surrealismo, pero a partir de 1932 inicia un estilo personal, cada vez más sencillo, de una sencillez lúcidamente elaborada, basado en un triple rechazo: de los ritmos muy marcados, de la rima y del lenguaje brillante y lleno de imágenes. 

Algunos de sus títulos, ubicados en orden cronológico, bastan para avalar lo dicho anteriormente: "Perfil del aire", "Los placeres prohibidos", "Las nubes", "Vivir sin estar viviendo" y "Desolación de la quimera". Tras el asesinato de Lorca, le dedicó la elegía "A un poeta muerto". 



Cernuda murió de un infarto el 5 de noviembre de 1963 en México. Ya era de día, pero la luz del cuarto permanecía encendida. El cuerpo del poeta estaba en el suelo, vestido aún con su batín, el pijama, las zapatillas y al lado, la pipa y unas cerillas. La muerte lo había sorprendido intentando fumar. En la máquina de escribir había frases por terminar, anotaciones sobre el teatro de los hermanos Álvarez Quintero. Y en la mesita de noche, un libro de Emilia Pardo Bazán, Novelas y cuentos. Dentro del ejemplar había dos marcadores de página -uno con el David de Miguel Ángel y otro con el retrato de Francisco I por Tiziano- que desvelaban en qué página había quedado interrumpida la lectura.
Así encontraron a Luis Cernuda la mañana del 5 de noviembre de 1963 en su habitación de la casa de la poeta y amiga Concha Méndez con quien vivía el poeta malhumorado, el misántropo que, sin embargo, compartió con la escritora y su familia sus últimos años de vida en México, país que lo acogió durante su largo exilio. Fue Paloma Altolaguirre, hija de Concha Méndez y del también poeta Manuel Altolaguirre, quien descubrió el cadáver de Cernuda en el suelo de su cuarto. Subió pensando que le había ocurrido algo porque Luis Cernuda seguía las rutinas con puntualidad. Se levantaba a las seis de la mañana, bajaba a prepararse el desayuno y luego subía a trabajar en su cuarto. Era muy extraño que a las ocho de la mañana aún no hubiera bajado.
Luis Cernuda fue enterrado el 6 de noviembre por la mañana en el Panteón Jardín del cementerio de México, donde yacen otros españoles del exilio. El jardín de la memoria dispersa, heterodoxa, de la otra España o de la España que no pudo ser. Según el inventario fúnebre, el poeta se encuentra en la fosa 48, fila 4, sector C. En la lápida: "Luis Cernuda Bidou. Poeta. Sevilla 1902-México 1963". Como él escribió un día: "Nadie podrá ya evocar para el mundo lo que en el mundo termina contigo".

viernes, 1 de noviembre de 2013


No es viento...

Cromáticas y octavas
se enredan a tus ágiles dedos,
y el viento no es viento
es lamento,
es  fugaz caricia en la piel,
susurros de ángel
calmando el alma.

Es cerrar los ojo
y morirse un instante,

hasta tocar el cielo.





(Poema dedicado a Raúl Díaz de Dios porque toca el acordeón como los ángeles)

lunes, 28 de octubre de 2013

Homenaje a Edith Piaf en El Ateneo de Salamanca

El próximo jueves, a las 20,30h El Ateneo recuerda en su 50 aniversario a la mítica cantante francesa Edith Piaf, icono de la cultura del país vecino. Está invitado el Cónsul de Francia en Salamanca Robert Dengler para hablar de esta mujer que conmocionó con su voz a toda Francia y América.  Piaf, interprete de canciones inolvidables, será protagonista el próximo día 31 en el Ateneo.

 

viernes, 25 de octubre de 2013

Concierto de Mayol Novo Tango en Café Corrillo



Entradas ya a la venta:
Anticipada 5€
Taquilla 7€

Mayol Novo Tango ….con aires de Blues

Luis Mayol: guitarra eléctrica y voz
Raúl Díaz de Dios: acordeón
Manuel Torcatt: contrabajo
Invitado especial Christian Murgui: percusión

Mayol Novo Tango

Luis Mayol, conocido cantante guitarrista/ bajista argentino radicado en Salamanca (Stratotango, Alien Blues) y componente de Vargas Blues Band desde 2002, nos muestra su sentimiento “tanguero” en esta nueva agrupación: Mayol Tango Trío.
Junto a Manuel Torcatt al contrabajo y arreglos musicales, Raúl Díaz de Dios al acordeón y Luis a la voz y a la guitarra eléctrica, nos ofrecen un repertorio tradicional de tango, milonga y composiciones propias todo con un estilo personal que nos brinda una visión entre lo clásico y lo eléctrico.

De este modo, nos invitan a un espectáculo de arte y diversión nutridos por este género inmortalizado por Carlos Gardel y que ha prevalecido como una danza de gran atractivo visual, con una poética y una musicalidad atemporales que son en sí mismo, un arquetipo universal.

Poema de Toño Blázquez para Annie y Nati

POETA, ¿TÚ DE QUÉ VAS?
(Para Annie y Nati)
  
Te subes a los cielos y tocas las campanas
de la emoción, el sentir, tu complacencia;
eres puro deleite, bello jardín sin ciencia
y hueles siempre a rosas sin tener ganas.

Tú, ¿de qué vas? poeta, serio y sibilino,
absorbes el mundo cuando escribes,
la realidad se dobla cuando tú decides
y pareciera tu letra un don divino.

Deja la vanidad, sólo es persona
lo que cubre tu ropa, no hay misterio,
todo es poesía, cambia tu careto

que vas por la vida como quien perdona
a su santa esposa el adulterio:
Ríe poesía ¡y piérdele el respeto!.


Poemas de Verano - Natividad Gómez Bautista

ACOSO Y DERRIBO 
(Del Teatro Bretón)





Allí, en tu penumbra, 

deje que unas manos indagaran 
en mi intimidad 
y que pieles extrañas 
rozara la mía 
y que las lágrimas 
se deslizaran mansas,
casi sin querer, por mis mejillas
y me volví irreverente
y me emocioné con cada mirada 
y me ahogue en todos los mares
y bese sin labios 
y me ruborice sin vergüenza 
y fui partisana 
y soñé. 

Allí, fuera de tu penumbra, 
volví a dejar que otras manos 
indagaran en mi intimidad 
y que, por milésima vez, 
las lágrimas se deslizaran mansas, 
casi sin querer, por mis mejillas 
y que otras pieles extrañas me rozaran.

Y viví muchas vidas fuera de tu penumbra. 

Hoy, 
me duelen tus heridas,
me duelen mis heridas 
y por tus cristales rotos,
por mis venas abiertas 
se me escapan volando los recuerdos.




Alfonsina Storni

El 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni se quitaba la vida en Mar del Plata, Argentina. 
Alfonsina Storni, junto con la chilena Gabriela Mistral y las uruguayas Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou, pertenece al grupo de poetas latinoamericanas más destacadas de comienzos del siglo XX

Se la reconoce como autora de novelas breves, cuentos y obras de teatro. Con un temperamento turbulento y reflexivo Alfonsina Storni refleja un universo lleno de tensiones, escepticismo, desencantos y luchas internas, lo que puede explicar el desenlace de su existencia cuando decide arrojarse a las olas. 

El mar estuvo presente en su obra. Los poemas «Epitafio para mi tumba» incluido en Ocre (1925) y «Yo en el fondo del mar», en Mundo de siete pozos (1934), anticipan su muerte y el sentido de esta en la luminosidad, el color, el movimiento y la serenidad. 

 Si en uno declara: «Aquí descanso yo», y se le ve dormida entrando en un pozo donde «zarpan los buques», en otro afirma: «En el fondo del mar / hay una casa de cristal [...]», reforzando con la imagen flotante del cuerpo rodeado de sirenas, de un pulpo que «hace guiños» y de rojos ramos de «flores de coral». Esas imágenes tienen su punto de partida en la cabellera en la que arden «las erizadas puntas del mar» que se fusionan al oleaje y la fuerza del crepúsculo, como en una visión edénica que enlaza muerte y nacimiento, semejando a la vida poética de Storni hecha permanencia en sus versos.





El tema de la muerte y su cuerpo encontrado en las playas de Mar del Plata sirvieron de base para una bella canción latinoamericana cantada por Violeta Parra, además de otros artistas, en la que se convoca la escena final, aprovechando imaginarios marinos y versos de la autora en que se apoyan sus búsquedas poéticas. 

martes, 22 de octubre de 2013

CUENTO DE OTOÑO Luis Gutiérrez Barrio

- Venga vamos, date prisa. No, si al final me harás llegar tarde
- Ya voy abuelo. No sé qué te pasa hoy que tienes tanta prisa.
- Hoy es 11 de noviembre y tengo una cita muy importante.
El abuelo caminaba embozado en su bufanda, la gorra bien calada, la cabeza baja, pensando en tiempos que ya no volverán. El niño corría de un lado a otro, jugando con las hojas que el caprichoso viento cambiaba de lugar sin ningún orden; tan pronto corrían veloces a lo largo del paseo, como se arremolinaban en una esquina.
- Mira, aquel es el banco -, dijo el abuelo. El niño, ajeno a todo, seguía jugando con el viento y las hojas. Al llegar al viejo banco, el abuelo pasó su mano enguantada sobre él y con una suave caricia le limpió de hojas secas. Luego, se sentó lentamente, para no despertarle del letargo invernal.
- Abuelo, no te quedes dormido - dijo el niño regañándole de antemano.
- No te preocupes - contestó complaciente el abuelo.
Mientras el niño corría y jugaba sin cesar, el abuelo agachó la cabeza y cerró los ojos. Imágenes de un tiempo pasado acudieron a su mente: El parque era el mismo, pero la luz del sol y el bullicio de los niños lo inundaban todo. El banco era el mismo, pero la madera, ahora ajada y carcomida, se mostraba brillante y vigorosa. Del césped, recién cortado, colgaban gotas de agua, que, con los rayos del sol, dibujaban diminutos arco iris de brillantes colores. El aire estaba cargado de aroma verde, fresco y penetrante. Y lo más importante, a su lado, sentada en aquel banco, había una mujer. Una mujer que cubría su cabeza con un pañuelo, que competía en colorido con los miles de flores que poblaban el parque. Su rostro sereno, estaba marcado por el dolor y el cansancio. Hablaban pausadamente. Sus palabras eran tiernas y sus gestos preñados de amor. A la mujer le costaba alzar la voz y en su mirada, entre el cariño y la dulzura, se escondía el fantasma de la muerte.
Unos meses después, en otoño, un once de noviembre, sentados en el mismo banco en el que ahora se encontraba él, mientras hablaban, la voz de la mujer se fue apagando lentamente, al tiempo que su cuerpo se refugiaba entre los brazos del hombre. Él la miró resignado, sabía que ese momento tenía que llegar y lloró en silencio.
Pasaron varias horas hasta que su hijo, preocupado por su tardanza, les descubrió abrazados en aquel banco del parque.
El abuelo no quería desprenderse de ella. Al final accedió, a la vez que le prometía que muy pronto volverían a estar juntos.
Hoy se cumple un año de aquella despedida. Demasiado tiempo para estar separados. Un año vivido solamente esperando el día en el que volverían a estar juntos, juntos para siempre. Y ese día, por fin había llegado.
Al salir de casa, dijo a sus hijos - Hoy me reuniré con vuestra madre - Sus hijos no le hicieron demasiado caso  – Abrígate bien, papá. ¿Llevas la bufanda? ¿Y la gorra?
Él sabía que no le creían, les dio un largo beso de despedida. Le costó mucho separarse de aquel abrazo que con todas las fuerzas de un anciano le unía a su nuera. Una lágrima recorrió sus mejillas. - No lo ves papá, abrígate, el frio ha hecho que se te salten las lágrimas. 
El viento frío, con el orgullo del que se sabe invencible, se paseaba por el parque. Él, cada vez lo notaba menos, algo tibio iba apoderándose de su cuerpo. Una ráfaga de aire cálido, acompañado de unas hojas secas, se instaló en el banco, y un aroma a césped recién cortado y a rosas llegó hasta sus sentidos.
Ya no sentía el frio, ni el estrépito de los coches y la gente al pasar, estaba envuelto en una nube cálida y apacible. En algún momento llegó a pensar que flotaba, que alguna fuerza mágica le arrancaba del banco en el que estaba sentado y le transportaba a lugares desconocidos para él.
La voz de su nieto le hizo volver a la realidad – ¡Abuelo, no te duermas! -
- No  te preocupes - contestó sin ningún convencimiento. Y regresó a su éxtasis.
- Pues a mí me parece que te estás durmiendo - Insistió el niño
El abuelo, en esta ocasión, no le contestó, solamente abrió con esfuerzo los ojos y le miró cariñosamente.
- No te duermas- insistía machaconamente el niño - no te duermas abuelo.
El abuelo abrió de nuevo los ojos, unas lágrimas brotaron de ellos. Miró al niño con una especial ternura, sintió un fuerte dolor por tener que dejarle. Por un momento dudó del camino a tomar. El niño le asió por las solapas de la chaqueta y le zarandeaba mientras le gritaba cada vez con más fuerza, - ¡Por favor, no te duermas abuelo! Otra ráfaga de viento cargada de un inconfundible aroma a ella, disipó todas las dudas. A pesar de la fuerza con que gritaba el niño, cada vez le oía más lejano, hasta que el silencio lo invadió todo. Tan sólo veía un rostro borroso que le gritaba y unas lágrimas que brotaban de sus infantiles y aterrados ojos.
El abuelo, acercó su temblorosa mano a la cara del niño y con una leve caricia, se despidió de él. Una sonrisa, de felicidad y tristeza, se dibujó en sus labios, a la vez que sus ojos se cerraban lentamente. El rostro de su nieto fue la última imagen que vio antes de dormirse para siempre.       






lunes, 21 de octubre de 2013

Manual para Depredadores en El Rastrel

El jueves 26 a las 21:430 en El Rastrel la pandilla de los depredadores ofrecerá una lectura de relatos y música. La banda está compuesta por: Silvia Cornejo Martín, nuestra compañera Annie Altamirano, Aida González, Irene García y Tina García. Presentador: Carlos Ortega Vilas.




sábado, 19 de octubre de 2013

Poemas de Carlos Blanco Sánchez - Un jilguero en el laurel

Un jilguero colorín
en el laurel se ha posado,
amarillorojogris,
blanco, negro y marrón claro.

Con sus trinos ameniza
la mañana en el jardín;
sentado _bajo la sombra_,
puedo verlo ir y venir
y, alegre, canta en la copa,
mientras florece el jazmín.

Presume de los colores
que al  arcirirobó.
No se lo digas a nadie,

que es secreto entre tú y yo.


iAIlustración de Gisela Agutntina)

viernes, 18 de octubre de 2013

Días violetas - Annie Altamirano

Annie Altamirano escribe poesía, relato, reflexiones de poste y azotea. Aquí alguno de sus textos. 



Hoy es un día violeta, de un sol que amenaza con lluvia, de veredas repletas de gente que apenas se mira. Así son estos días violetas, en que quiero escribir un cuento y el lápiz se me escapa de las manos. Tengo ganas de tomar chocolate con churros, voy a la mesa y me encuentro con una taza de té. 
Pero no me enfado porque los días violetas no son para enfadarse.

También hay días azules, como cuando el cielo es un espejo y los cuentos me salen fácil y los leen hasta los marcianos. O rojos, como cuando todo parece estar a punto de suceder. Pero hoy no es rojo ni azul, es violeta.

Por mucho que quiera no puedo volverlo amarillo. Un día amarillo de esos en que los ojos se te quedan atrapados en el vidrio de la ventana de la cocina y los recuerdos se abren como un álbum de fotos. En esos días amarillos, estás adentro de casa porque llueve. Esos días se confunden con los grises sólo porque cuando llueve el cielo se pone gris.

Sin embargo los días grises son distintos. En ellos puede haber sol y los árboles pueden estar  florecidos, porque es la mirada de uno la que tiene nubes y entonces por cualquier cosa lloras o se te hace un nudo en la garganta porque sí, porque uno quisiera que fuera un día azul y las nubes de la mirada lo nublan todo.

A mí me gustan los días verdes, como la melena de los sauces en primavera, como el campo a lomos de un pájaro. Son días en los que hasta los edificios parecen construidos de hierba.

Cuando el día es verde, te das cuenta al amanecer porque en vez de quedarte en la cama, sientes cosquillas en las piernas y puedes llegar a cualquier parte aunque quede muy lejos. Y entonces es posible hacer los deberes con música de fondo,  o jugar con los amigos que ese día están más divertidos que nunca 
porque ellos también se despertaron con un día verde.

A mí me gustan los días verdes porque me siento a leer debajo de un árbol y de repente Aragorn, Harry Potter, el Cid y hasta la tonta de Heidi, se vienen de picnic conmigo y el conejo de Alicia nos sirve el té en una mesa de barquillo con mantel de lunares de fresa. Me gustan esos días porque tienen algo de azul aunque no lo sean, 
porque los días azules son como postales para mirar y los verdes son para pisar.

También hay días lisos en los que no pasa nada, días a cuadros donde todo me sorprende, con horas anaranjadas bañadas en chocolate. 
Cuando llegan esas horas, me pongo a amasar pan y pongo la mesa en el patio debajo de las glicinas.

También hay tardes remolonas con perfume a jazmín a la hora de la siesta para enamorarse, para entrelazar los dedos y dejarse llevar por el asombro 
de que no es un sueño estar juntos.

Mañana quizá sea rojo, dorado o transparente, quizás me encuentre con horas de menta y mañanas con olor a tilos en flor. 
Pero hoy no. Hoy es un día violeta.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Haikus del campo charro - Carlos Blanco Sánchez

El fin de semana pasado, Carlos Blanco fue a 'La Querida' de Vacas y Castaño a pasar una jornada poética junto a Joaquín Araujo. He aquí algunas de las fotos y de los haikus que resultaron de la experiencia del taller poético.


Déjame ser, árbol, de ti cobijo.





Álamo erguido,
ansias de cielo.




martes, 15 de octubre de 2013

Poesía es todo - Toño Blázquez

Ese es el concepto que subyace en la pluma de Toño Blázquez, poesía es todo desde la luna al papel higiénico o al ordenador. Aquí una muestra.


EL PORTÁTIL

He perdido el olfato que tenía,
pego el dedo a cada letra cual poseso,
si preguntan por Luis contesto queso,
el portátil me come cualquier día.

Es su calor como un gran cráter,
la noche y el día funde sin conciencia,
nada tiene fulgor ni pertenencia
y cuando voy a cagar lo llevo al wáter.

No es un mundo infinito, es la pared,
es la reja que troncha la emoción,
ceguera que destroza, incensario

que bendice los milagros de la red
y te compras en un “clic” un camión…
¿cómo puede ser un mal tan necesario?


14/10/13 

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EL SORCE QUE AMO
(Leer preferentemente con el diccionario a mano)

  
Ágil sorce de callada senda
que en la ópima despensa
convulsiones de hambre descabalgas.
Paseante liviano por el sofito agudo
en el atardecer hermoso
a materia de orespe sólo comparado.
Sorce al que hacen sosaño
hasta el terete
que ladra en ululato sin entraña.
Canijo irrisorio, de alma breve,
zalacaín de la noche,
alada huella sin pisada.
Señal etérea de usgo ajeno
que sueñas uzo mudo y complaciente.
Ancha noche te agarra
y te libera en ustión de sombras,
fantasmal alípedo y tierno sonajero.
Odias la luz y el cande lácteo
y en tu olfato de dios redimes los carmes
para seguir navegando
entre el cangro de muerte
y tus pies de seda.

11 / 06 / 2010